Cuando un bebé “normal” nace, la vida de sus padres se transforma para siempre. Los padres nos convertimos en los guías del camino de nuestros hijos. Estos papás pueden afrontar esta difícil tarea con ilusión y esperanza, la esperanza de que un día estos niños podrán seguir solos su camino.

Cuando un bebé “especial” nace los padres pasamos por una serie de fases (bien estudiadas por la psicología), hasta que un día comprendemos que probablemente nuestros pequeños siempre vayan a necesitar algún tipo de ayuda para hacer su camino.
Desde entonces nuestra vida consiste en hacer todo lo que podamos, primeramente para que nuestros hijos consigan un optimo desarrollo de manera que sean lo más autónomos posible, y por otro lado, que se cubran todas aquellas necesidades que adquieran un carácter permanente en sus vidas, especialmente cuando nosotros ya no estemos.

Es aquí en donde entra en juego “Convives”, “Convives”es ayuda, es un referente informativo pero sobre todo; es un lugar de motivación y de esperanza.
Aquí tenemos cabida profesionales, padres y afectados, es un proyecto muy ambicioso que desde mi punto de vista debería de ser iniciativa de los organismos públicos.

Todas las personas con discapacidad deberían tener las mismas opciones con independencia de su localización, es un hecho que una adecuada atención lo más tempranamente posible minimiza las secuelas que pudiera provocar una discapacidad; por ello, todos los afectados deberían tener acceso a la mejor atención, todos los padres deberíamos tener claro las herramientas con las que podemos contar y todos los profesionales deberíamos cumplir un papel de orientación en este sentido, además de tener un compromiso de formación permanente.

Las administraciones deberían posibilitar todo esto con una implicación verdaderamente real, ofreciendo recursos con equidad y haciendo una revisión de las prioridades a la hora de destinar recursos económicos, quizás necesitamos más estudios científicos que podrían crear curas para numerosas afectaciones, quizás se podría escatimar menos a la hora de hacer una cesárea pudiendo evitarse una hipoxia que marcara la vida de un recién nacido, quizás se podrían incluir a los profesores educación especial a las aulas “normales” evitando la segregación de muchos alumnos/as apostando por la escuela inclusiva, no es mi papel decir en que podríamos hacer tantos recortes que posibilitarían tantas cosas…

Beatriz Henríquez Quintana; maestra y madre.

p.d Beatriz, quiso que publicáramos este escrito en la web para que otros pudieran conocer su experiencia. ¡Gracias Beatriz!